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La anatomía del error: Por qué el registro manual de asistencia es sistémicamente falible.

Vivimos bajo la falsa premisa de que el error en la nómina es producto de la negligencia. Asumimos que si el personal de RR.HH. “prestara más atención” o si los empleados fueran “más responsables”, las inconsistencias desaparecerían. Sin embargo, la ciencia cognitiva sugiere lo contrario: el cerebro humano no está diseñado para la precisión repetitiva que exige la gestión de tiempos y asistencia.

Cuando analizamos el proceso manual —ya sea en papel o en hojas de cálculo—, no encontramos problemas de actitud, sino limitaciones estructurales en tres niveles críticos: retención, transcripción e interpretación.

1. Errores de retención: La trampa de la dilación

El primer fallo es temporal. En un sistema manual, la tarea de registro suele realizarse con dilación: al final de la semana o, peor aún, al cierre del período de pago (quincena o mes).

Esto obliga al empleado o al supervisor a reconstruir el pasado. El problema es que la memoria humana es extremadamente volátil para datos no emocionales.

Como muestra la Curva del Olvido de Ebbinghaus, la capacidad de retener detalles precisos (por ejemplo: si la entrada fue a las 09:00 o 09:12) cae drásticamente apenas horas después del evento. Al realizar la carga lejos del momento (días después) y lejos del sitio de la novedad (consultando a un supervisor que tampoco recuerda), lo que se ingresa no es un dato, es una estimación.

2. Errores de transcripción: El teléfono descompuesto

A menudo pensamos en la transcripción sólo como el paso del papel al Excel. Pero el riesgo es más profundo. Incluso en entornos parcialmente digitales, se producen errores críticos cuando se prepara la “sábana” de novedades para la liquidación de haberes.

Este proceso implica consolidar datos de correos electrónicos, notas al margen y planillas dispersas. Cada vez que un dato se mueve de una fuente a otra, o se realiza un cálculo manual intermedio, la integridad de la información se degrada. No es falta de destreza; es estadística.

3. Errores de interpretación: La subjetividad de la regla

Finalmente, enfrentamos la complejidad de la normativa. Las reglas de negocio (convenios colectivos, horas nocturnas, feriados) son complejas de aplicar manualmente de forma consistente.

Tomemos un ejemplo común: un empleado trabaja 20 minutos de tiempo extra. ¿Cómo se computa?

  • ¿Se redondea a media hora?
  • ¿Se descarta por ser menor a 30 minutos?
  • ¿Se paga el minuto exacto?

Sin un motor de cálculo automatizado, diferentes personas podrían aplicar criterios distintos ante la misma situación. Lo que para uno es “flexibilidad”, para la nómina es una inconsistencia financiera.

Conclusión: La inutilidad del esfuerzo

La conclusión incómoda es que el error en el registro manual no es un problema solucionable mediante capacitación. No se puede entrenar al cerebro para evitar la Curva del Olvido ni para eliminar el sesgo subjetivo en la interpretación de reglas.

Intentar perfeccionar el proceso manual es una batalla perdida contra la propia biología humana. La única forma de garantizar la integridad del dato es eliminar la variable humana de la ecuación de captura y cálculo.

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